lunes, 19 de enero de 2009

CAMINO A LAS MONTAÑAS...

Todo sucedió el fin de semana anterior en que decidí olvidarme del trabajo y la rutina y pensé que sería bueno conducir sin rumbo alguno al pie de las montañas de Colorado...
... fue un sábado por la tarde, subí a mi geep, subí algunas cervezas para bebe de camino y solo un abrigo por aquello del frío, aunque dudosamente haría ya que ese día hacían 30°, pero la ropa que llevaba puesta era sumamente ligera, un top y unos short de mezclilla.

Era cautivamente la vista que rodeaba la carretera, de ambos lados no habían mas que montañas, algunos animales que de pronto aparecían corriendo por las laderas y maravillosa flora. Los campos verdes se extendían hasta el horizonte, y en más de dos horas de haber conducido solo había topado con dos furgones que regresaban de Kansas.

Hacia las 17 hrs, el sol comenzaba a ocultarse sobre el horizonte, había bebido al menos 6 cervezas ya y al ritmo de la música cantaba en mi auto... de pronto el motor comenzó a tirar un poco de humo por lo que me detuve al lado de la carretera. No sé mucho de autos, así que olvidé ponerle agua al carburador y se había recalentado el motor por lo que no podía continuar, también había olvidado cargar el tanque del combustible, lo que me quedaba me permitiría conducir al menos 10 minutos pero no podría regresar a casa.

No tenía cobertura y estaba a cientos de kilómetros de cualquier ciudad, saqué una manta que tenía en el asientro trasero del auto, la puse sobre el motor y me acosté pensando que podía hacer, las primeras estrellas salían, no sé en que momento me quedé dormida... de pronto unas luces muy fuertes me hicieron despertar, frente a mi auto había parqueado un camión, y dos tipos estaban a mi lado, al verlos me asusté y me senté rápidamente. Eran altos, uno era moreno y llevaba un overol de mezclilla sin camisa, el otro era rubio, llevaba un traje azul, como un kimono de plomero, ambos tenían el cabello largo y sus brazos tatuados. Me dijeron que no sintiera miedo, se habían detenido a ver si necesitaba ayuda, el rubio se llamaba Mark, y el moreno Steve... me pidieron que les mostrara el motor, entonces bajé, al pasar por detras de ellos no pude evitar mirar su trasero, era grande y parecía apretado, sus espaldas musculosas y grandes piernas...
Frente al auto, abrí la tapa del motor, y en el momento en que me agaché para mostrarlo, sentí como las manos de ambos abrieron cada una de mis piernas.... vi que Steve sacaba una cuchilla de su bolsillo y me asusté mucho mas, comencé a llorar y el acercó su cuchilla a mi cara y gritando dijo "calla maldita perra!", pasó su lengua por mi cara, con la cuchilla rompió mi short quedando descubierto un pequeño hilo color blanco... mientras Steve se pasó para adelante, se sentó en la tapa del geep, Mark ya estaba agachado pasando sus dedos por mis nalgas, me excité, y rápidamente mi ropa interior se humedeció. Steve había alcanzado las cervezas que aún quedaban en el auto... "te gusta la cerveza maldita perra?", no quería contestar, "responde te he hecho una pregunta", -sí me gusta, la agarró y la roció sobre su pene erecto "ahora pruébala de esta manera", agarró mi boca y la puso sobre su pene, un pene largo, grueso y venoso entró en mi boca, Steve empujaba mi cabeza con fuerza y yo gritaba de placer, detrás de mi, Mark notó cuan excitaba estaba, mi vagina palpitaba en la punta de sus dedos, con la lengua intentaba correr mi hilo, y cada vez que sentía su lengua caliente dentro de mi, me estremecía. Desesperadamente saqué el pene de Steve de mi boca, me volví hacia Mark, dejando a la merced de Steve mi culo, quedé asombrada de ver el bulto en el kimono de Mark... un pene tan grande como el de Steve, pero mucho mas grueso, tomé la cuchilla que aun seguia en sus manos y con la misma rompí su traje, un pene enorme saltó a mi vista, el cual metí a mi boca como desesperada para después darme vuelta y meterlo en mi vagina.
Steve bajó del auto, tomó la sábana que tenía y la colocó sobre el pasto, me subió al rededor de su cintura introduciendo su pene en mi vagina, se acostó y quedé sobre el, el placer que sentía era indescriptible y justo cuando estaba en el climax de mi orgasmo, Mark sin previo avisó me penetró por detrás, quedando sumamente a merced de ambos y la presión que sentía me hacía gritar, llorar, morder, quería sentirlos a ambos muy dentro de mi, me cogían duro, sin compasión... ummm si era lo mejor que había experimentado, tomaban mis nalgas y las golpeaban, otro orgasmo, los fluídos de mi cuerpo llenaban los penes de ambos, empecé a gritar de nuevo y sentí como ellos descargaban en mi su semen, no dejaba de salir... era caliente y fuerte, podía sentir la presión con que salía... exhausta dejé escapar el ultimo grito de placer y ellos quedaron tendidos a mi lado.
Yo no tenía más ropa para cubrirme excepto mi abrigo, ellos tampoco... no recuerdo como, pero después de unas cervezas, subieron mi auto al furgón, subimos a la cabina y me llevaron a casa, llegué ya de madrugada, cubierta con la sábana a mi apartamento, intercabiamos números y justo ahora deseo escapar nuevamente de la rutina por la carretera de Colorado...

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