Es un hermoso día… decidimos salir de compras.
Después de tan agotadora noche bien merecido tenemos el poder comprarnos alguna ropita íntima y algún vestido sexy,
mmm… pero hay que reconocer que somos medias exquisitas para nuestros gustos, por que por más que nos probamos un sin fin de vestidos, faldas, pantalones, soleras, short y blusas, etc. nada nos gustó. Huí la niña que nos atendió ya nos sacaba los ojos de pura rabia que tenía;…ulala que cara la que tenía la muchachita esa!
Pues sin comprar nada en aquella tienda de ropa exclusiva seguimos nuestro camino decididas en comprarnos algo especial.
Con la clara intención de concederles a nuestros galanes una nueva noche mágica.
Comenzamos a caminar por la calle en busca de alguna nueva tienda que tuviera ropa y zapatos.
Hasta que llegamos a un local que nos dejó boca abierta, vendían productos Sex Shop!,
Desde la vitrina gritamos las tres a coro ¡Wauu! ¡Ésta es nuestra competencia!
Gritamos en plena calle, y todos se voltearon a mirarnos pero nosotras estábamos decididas a vengarnos de la tienda, y no encontramos nada mejor que hacer pasar un mal rato a los vendedores de aquel lugar.
En ese momento las tres nos miramos y con nuestras miradas bastó para saber lo que haríamos... jugar!... Eso es lo que haríamos.
Entramos al lugar a buscar todo lo que estuviera a disposición de los clientes en los distintos stands.
Buscamos consoladores y procedimos abrir los paquetes sellados.
Lu se imaginó una escena con el consolador en sus manos, esto provocó en ella que la tela de su blusa dejara al descubierto sus bien formados senos duros y semi pequeños que no necesitan de sujetador alguno, ya que por naturaleza ella los tiene firmes y bien formados.
Al instante ella se desabotonó su blusa, la abrió y dejó sus pechos firmes al descubierto, mientras el consolador se lo frotaba por sus pezones, los que al contacto con el consolador se erectaron, mientras ella observaba a los empleados como ellos la observaban boca abierta. A su vez ella entre jalaba hacia arriba de su mini de la liga que sujeta su pequeño colalé, dejando al descubierto en su cadera el color blanco de su prenda intima.
Nat, aprovechando que no lleva ropa interior y, ah cambió lleva puesto un pequeño short blanco de mezclilla que deja ver en todo su esplendor sus largas y bien formadas piernas,
Comenzó a introducir el glande de aquel consolador entre su pierna abierta,
el que rozaba su intimidad, y la obligaba a contornearse al ritmo de aquel juguete travieso que se movía a máxima velocidad y de a poquito se iba perdiendo entre aquel short y su pierna.
Mientras tanto Yess observó a los dos jóvenes vendedores de reojo, los que estaban boquiabiertos observando a sus dos deseables esposas mientras ellas se contorneaban al ritmo de los consoladores en medio del pasillo principal de su negocio.
Por lo que decidió sacar de su envoltorio uno de los consoladores más grandes e introducirle la pila que traía de regalo para así poderlo encender.
Luego lo comenzó a chupar frente de ellos, mientras se levantaba la mini celeste de mezclilla dejando ver su pequeño colalé celeste y comenzó a introducirse el dedo en su vagina ya húmeda.
Mientras todo esto acontecía, la tienda se empezó aglomerar de público,
y todos quedaban impresionados por el impresionante desplante desvergonzado de las tres mujeres.
Lu que no quería seguir inerte con aquel consolador juguetón entre sus pezones, empezó a besar a Nat con grandes lengüeteadas, provocando que Nat se ahogara tratando de respirar y aguantar la magnificencia de las oleadas de placer que sentía con el consolador totalmente introducido en su vagina, y más aún sabiéndose observada por la multitud. Mientras Nat llevó su mano hasta uno de los pezones de Lu y se lo frotaba muy suavemente y se lo peñiscaba cada vez que le llegaban oleadas de placer.
En ese momento Yess caminó hasta Lu, se agachó tras de ella, le subió su mini color bech hasta su cadera, retiró su colalé color blanco hacia un lado mientras Lu entre abría sus piernas para permitirle a Yess que introdujera la punta del miembro masculino que estaba totalmente lubricado de tanto Yess haberlo chupado; el miembro se introdujo en su vagina más de lo esperado, la mitad del miembro estaba dentro de su vagina gracias a los acelerados movimientos pélvicos de Lu. Lu soltó la boca de Nat y comenzó a gemir tomándolo ella misma con su mano y empujando de manera definitiva todo el consolador dentro de ella. En ese momento Nat levantó a Yess de donde estaba ah encuclillas para voltearla ah espaldas de ella e introducirle sus cuatro dedos en la vagina y comenzó a embestirla lo más duro que podía con sus fuerzas, mientras Yess estiraba su brazo hacia atrás buscando las nalga de Nat y abrírselas lo más posible. Mientras Lu le besaba a Nat el cuello y el lóbulo de la oreja.
El placer se fue esfumando poco a poco en cada una de ellas, quedando apenas los calambres por la sangre acumulada que aún no se esparcía de sus genitales húmedos y, con aroma a mujeres excitadas.
Repentinamente se empezaron a escuchar aplausos, ellas saltaron de la impresión, eran más de 100 personas dentro de aquel local observándolas.
Al contrario de ellas ruborizarse, se sintieron aun más excitadas nuevamente.
Hasta que repentinamente la realidad se dejó ver.
Los dos policías no aplaudían precisamente, más bien las miraban con cara de decir…
__ahora si que no nos queda nada más por ver en la vida__
…Si cuando la policía llegó estaban en el final del clímax. Pero aún así, estos sin vergüenzas ni se inmutaron por arrestarlas enseguida. Pero cuando lo hicieron las subieron a la patrulla esposadas y, en la parte de atrás de la patrulla, esto provocó que se excitaran al estar esposadas y, aún con la vagina caliente, húmeda y con la sangre acumulándose por la nueva experiencia que tenían en frente al estar siendo observadas por los policías que no dejaban de intentar ver entre sus piernas, las que abrían para darles en el gusto.
Mientras iban camino a la comisaría, ambos policías se daban el tiempo de mirarlas por entre las piernas por el espejo retrovisor, aunque Lu era la que iba sentada en medio del asiento permitiendo que ella quedara al descubierto por debajo de aquella pequeña mini que no alcanzaba a cubrirle ni el comienzo de sus piernas, situación que traía locos a los dos policías, porque cada vez que ella entre abría un poquito sus muslos delineados y largos ambos policías se peleaban el espejo para observar mejor y ver como el pequeño colalé estaba metido entre sus labios mayores, los que estaban hinchados por la acumulación de la sangre que la tenía excitada y acalambrada.
De repente el chofer le cerro un ojo, ella al instante le lanzó un besito sin sonido y haciéndose la coqueta le cerró el ojo como respuesta, el policía pasajero repentinamente le dio un codazo a su compañero, ellas pensaron que le estaba llamando la atención, pero no, todo lo contrario ellos tenían sus movimientos claves para entenderse entre ellos.
De un segundo a otro la patrulla giró en una curva y, la velocidad aumentó por una calle que no conocían, las tres se miraron, se sintieron un poco inquietas por no saber que sucedía, pero Nat dijo…
__ ¿Ya estamos acostumbradas a esto? ¿Verdad?__
Ella tenía razón, estaban acostumbradas a ser chicas acompañantes, que no tienen problema en hacer lo que los hombres les piden, solo que en ésta ocasión ya sabían que no se les pagaría por el trabajito.
Cinco minutos y llegaron a destino, un sitio eriazo, en donde se veían sólo autos viejos y todo tipo de locomoción antigua y en desuso. Al llegar al lugar, de repente los policías las miraron desde el espejo, sonrieron con ironía y dijeron…
_ ¿Nos acompañan por favor?_
¿Ellas qué podían decir? estando esposadas y a su merced, solo pudieron asentir con la cabeza sin saber que esperar.
Ambos bajaron del auto, uno de ellos abrió la puerta: Las tres fueron bajando una por una por el mismo lado, mientras bajaban el otro las manoseaba por entre las piernas y apretaba con rudeza en sus intimidad, la que tenían en parte excitada y húmeda, por el simple estímulo de saberse esposadas y deseadas por esos dos policías que no eran muy agraciados que digamos y, vestían camisa manga corta por ser época de verano; uno de ellos era delgado de piel muy blanca y cabello castaño; el otro tenía piel blanca pero sus brazos estaban bronceados y era más robusto pero seguía siendo de contextura delgada.
Entre los dos nos llevaron a una pequeña casucha, en la que había dos tipos, que se veían de aspecto sucio, sudados, engrasados, altos, de hombros anchos; uno de ellos era rubio y pelo corto, piel blanca; el otro era de piel morena, brazos gruesos, pelo oscuro y largo, ambos vestían con pantalones desteñidos los que en su momento debieron ser azules y ahora con el uso estaban engrasados y mal olientes, también llevaban puestas musculosas, una era color gris y la otra azul oscuro, y ambos usaban bototos de regimiento.
Ellos trabajaban en aquel lugar, supuestamente cuidando los autos, pero en realidad su trabajo era robarse las piezas de los autos que eran llevados por multas al tránsito; multas que no han sido pagadas por sus dueños, lo que evita que sus dueños puedan recuperar sus vehículos y queden confinados.
Ellas no pudieron evitar observar aquel horrible y pequeño lugar, que tenía impregnado el olor a hombre sudado por las largas horas de trabajo y con un ligero aroma a desodorante varonil, lo que le daba un toque de encanto al ambiente.
En la habitación había una pequeña mesa, dos sillas, un sofá, y en una esquina una pequeña cama y un closet, y en otro rincón una cocina, con un mueble de cocina colgante en la pared.
Los tipos al vernos entrar al cuartucho rieron y gritaron de felicidad…
__Caray! Caray! que buena mercancía la que nos trajeron hoy!__
En ese instante el rubio de hombros anchos se acercó a Nat, la rodeo con sus brazos largos y muy blancos pero sudorosos y engrasados y la apretó contra su cuerpo dejándola frente a él, eh intentó besarla pero Nat movió su rostro hacia un lado, a él no le importó, Nat mientras era aprisionada contra el cuerpo de él sentía aquel miembro duro y abultado haciendo presión entre sus piernas, esto le provocaba una leve excitación, a su vez él con la mano prosiguió a recorrer y ah bajar por la espalda y, darle de nalgadas una y otra vez, para luego meter la mano entre su short blanco de mezclilla ajustado y, se detuvo al encontrase con la ausencia de ropa interior, aprovechando esto su dedo medio se iba deslizando y entre metiéndose entre la separación de las nalgas hasta llegar a encontrar entre las nalgas al pequeño puntito que se mantenía cerrado y seco aún, él siguió bajando para llegar a la tibieza y humedad de la entre pierna, en un momento pretendió hundir su dedo en medio de aquella tibieza y humedad, pero no lo hizo, prefirió buscar el clítoris y peñiscárselo, Nat grito de placer; ella ya estaba húmeda y excitada por aquella mano intrusa y por la presión de el sexo de él en el suyo, y ahora estos dedos la peñiscaban! de manera tan imprevista obligándola a echarse para atrás, en ese instante el tipo peñiscó su clítoris más rudamente y le gritó…
_Ábrelas! ábrelas desgraciada ábrelas o te lo arranco!_
La obligó peñiscándola nuevamente mucho más fuerte, ah abrir las piernas, para asirla y obligarla a que lo rodeara con las piernas a la altura de la cadera de él. Apenas él la tuvo apoyada en su cadera y tomada con un brazo, caminó hacia la mesa y prosiguió a estirar el otro brazo para lanzar todo lo que había sobre ella, para luego retirar su mano de entre el short y la dejó caer en la mesa boca arriba, le abrió las piernas con ambas manos, y dejó al descubierto frente a él la pequeña pretina del short, que no cubría los delicados pliegues genitales de aquella vagina húmeda y lista para ser penetrada, él se excitó, al distinguir el clítoris enrojecido y adolorido por tan salvajes peñiscos y ataques recientes por parte de él, en ese instante él con su dedo corrió la pretina que une al short entre las piernas y se agachó para degustar con su boca al adolorido clítoris de Nat, y así estuvo mordiéndoselo, estirándolo con los dientes y hundiéndolo con la lengua, jugando al gato y al ratón con su pequeña presa que a medida que iba pasando el tiempo se iba hinchando más y más, provocándole a ella olas de placer las que trataba de reprimir por no saber cuanto duraría el buen trato por parte de él; y el no saber cuándo la volvería atacar nuevamente, por esto ella trataba de no correrse aún, por si él la violentaba ella tendría la posibilidad de correrse en ese momento y, así permitir que el dolor no la angustiara.
Mientras Nat era torturada a través de aquella boca juguetona.
Lu que permanecía de pie al lado de Yess, fue alzada de las pierna. Por aquel tipo alto, moreno, pelo largo. Llevada en los hombros de él colgando cabeza abajo, sostenida de la entre pierna hasta la pequeña cama, en donde desde lo alto de los hombros de aquel individuo cayó al duro colchón.
Lu tuvo un pensamiento veloz, que él se concentraría en retirarle su pequeño colalé metido entre los labios mayores y la penetraría al instante, pero no, no fue así, él abrió su propia cremallera, se instaló con las piernas abiertas a la altura de la cabeza de ella, sacó su inmenso miembro venoso negro erecto, la obligó a abrir la boca y se lo metió hasta el fondo ahogándola una y otra vez sin dejarla respirar por varios segundos, tomándola del cabello y afirmándola para que se lo tragara completo, en ocasiones se lo sacaba, la hacia abrir la boca y le lanzaba escupo dentro de su boca para proseguir metiéndole su polla hasta el fondo de la garganta.
Yess estaba sorprendida viendo toda la escena cuando se acercó uno de los policías. El que conducía la patrulla, de piel blanca bronceada, y que tenía contextura maciza pero delgada. En un segundo la tomó del cabello jalándola hasta el suelo, trajo una silla, se bajó su cremallera y se sentó quedando su polla a la altura de la cabeza de ella para que tragara completa su polla grande, la que a medida que él se iba excitando iba aumentando su tamaño.
Nat ya no aguantaba más la excitación que le provocaba en su clítoris aquella lengua juguetona, ya tenía espasmos, el tipo se dio cuenta y no encontró nada mejor que hacer que ella se corriera. para eso no tuvo que hacer mucho, solo dejó de jugar con la lengua en su clítoris, levantó su mano mostrándole a Nat el dedo índice levantado; ella enseguida sacó en conclusión que él le introduciría el dedo, él solo le metió la punta de éste, lo retiró al instante, fue ese único segundo de contacto en la entrada de su vagina y en Nat estalló su orgasmo, al instante ella comenzó a sacudirse en la mesa mientras él le mantenía las piernas abiertas con firmeza para limitarse a observar cómo su vagina botaba con cada movimiento pélvico más y más lubricación la que bajaba y corría hacia su pequeña entrada más abajo aún cerrada y casi imperceptible a la vista. Ella estaba desesperada por no poder soltar sus manos esposadas y eso la excitaba aún más. Cuando el clímax terminó le quitó el short ágilmente, la tomó fuertemente de la cadera la volteó boca abajo, la dejó con las piernas colgando desde la mesa, trajo la silla y se instaló a lamer su cerrado y húmedo ano que había recibido una leve humectación por la caída de lubricación desde la vagina. Él trató de introducir su dedo en el pequeño e invisible hoyito, pero no pudo porque éste se encontraba demasiado cerrado todavía, así que se instaló a lamerlo y, ah empujar su lengua hacia el interior.
Lu en cambió seguía tragando la polla de aquel tipo que la ahogaba sin compasión, Lu en su mente pensaba que lo mejor sería que él se corriera en su boca o en su rostro, para no tener que aguantar a aquella polla en su interior por ser demasiado gruesa y larga.
Él no detenía su insistencia para hacer que ella mordiera, lamiera, chupara y, tragara aquella gran presa, de repente se detuvo y, sin bajar de la cama se retiró de encima de ella acomodándose a la altura de las caderas de Lu, levantó la mini le arrancó el colalé, penetrándola con rudeza y sin compasión, Lu gritaba de dolor y le suplicaba que se detuviera…
__Nooo! Basta! Basta! basta nooo! por favor! Nooo! Duelee!__
Las lágrimas no fueron obstáculo para que él se detuviera.
Esto fue el incentivo para que aquel matón que intentaba a toda costa abrir el pequeño ano de Nat, dejara de masturbarla, se abriera la cremallera y le incrustara su pene hasta el fondo abriéndose paso dentro de ella con brutalidad y, no se detuviera de embestirla hasta que él se corrió dentro de ella.
Si los gritos de Lu habían sido escalofriantes los de Nat no quedaron atrás, ellas le rogaban que las soltaran que no siguieran. El dolor no las dejaba respirar y solo le quedaba esperar hasta que ellos acabaran mientras ellas lloraban ya sin aliento para gritar.
En ese instante a Yess la invadió el pánico al sentir las manos del otro policía en su cadera, no tuvo tiempo de reaccionar cuándo sentió el dolor de la penetración anal, su grito hizo coro con el de Lu y los sollozos de Nat. Doble fueron sus gritos al sentir la penetración vaginal del otro policía.
En un instante las tres gritában y rogaban que se detuvieran, intentaban soltarse pero era inútil estando esposadas.
Los cuatro hombres se turnaron con cada una, cuando ellas creyeron que todo había cabado, lass tiraron al sofá una al lado de la otra echadas hacia atrás en la orilla, apoyadas en sus nalgas en el borde del sofá, en ese instante uno de ellos trajo un frasco de mermelada la que huntaron a modo de lubricante; tres de ellos se encuclillaron para masturbarlas lamiéndolas, mordiéndolas con suavidad sus genitales ya adoloridos por tan salvaje abuso.
El dolor que sentían se convirtió en excitación, la mezcla de ambos sentidos produjo a cada una orgasmos múltiples; las tomaron de la cintura y las voltearon boca abajo en el mismo sofá, para luego sin darles tiempo a reaccionar les embistieron sus paquetes erectos por detrás, en ese momento la excitación se apoderó de ellas, ésta ves los gritos eran de placer y satisfacción, les daban de nalgadas en cada envestida mientras seguían esposadas, las embestidas sonaban en eco de a tres, sus nalgas ya estaban rojas de tanto choque en las pelvis de ellos, en ellas el clímax acabó pero ellos aún no, en un ligero movimiento sacaron sus pollas para insertarlas en las adoloridas y excitadas vaginas, sin voltearlas siguieron invistiéndolas aceleradamente hasta provocarles un nuevo clímax , a esa hora ellas sentían desvanecer, cuando nuevamente las jalaron hacia atrás tomándolas con fuerza sin retirarles sus penes haciéndolas quedar pegadas a ellos de espaldas mientras sus miembros seguían en sus vaginas mientras sus dedos se encargaban de estimularles el clítoris, para comenzar todo nuevamente, ésta vez las tres demoraron en llegar al clímax.
Al terminar quedaron rendidas por el agotamiento, con sed, con sueño, sudadas, y ansiosas de que las dejaran ir.
Las tres mujeres se recostamos en el suelo, repentinamente la puerta se abrió, un hombre alto gordo que pesaba casi 150 kilos entró en la habitación, con un olor nauseabundo a transpiración y a cigarros, miró y gritó:
__ ¿Qué significa esto?! ¿Para esto les pago?!__
Todos se levantaron, uno estaba tirado en el sofá, otro en la cama, dos en cada silla, Uno dijo:
__Estábamos probando la mercancía!__
El hombre las miró y gritó:
__Aquí el único que prueba la mercancía soy yo!!__
__Así que déjenme con esa, y llévense a las otras afuera que luego las necesitaré!__
Todos salieron llevando a Nat y a Yess afuera, los dos policías se sentaron en el borde de atrás de una camioneta y las obligaron a sentarnos en sus pollas frente a frente de cada uno de ellos dos, mientras ambas amigas se quedaron angustiadas por Lu, pero no podían hacer nada para ayudarla, si ni siquiera podían ayudarse entre ellas y sus vaginas adoloridas y apunto de ser penetradas nuevamente por dos policías.
Lu entre tanto, luchaba por darle en el gusto aquel tremendo individuo gordo con la grasa colgando en pellejos caídos. Y no se puede dejar de nombrar los innumerables tatoo que tenía en todo su cuerpo.
Él yacía recostado de espalda en la cama con su pene recto, mientras ella permanecía encuclillas sentada sobre las piernas de él, para que ella se la lamiera, mordiera, chupara, tragara, remojara con saliva su bien proporcionado miembro al tamaño de aquel cuerpo enorme y grotesco, él la incentivaba hundiéndole la cabeza en su polla una y otra vez.
Él estaba iracundo de felicidad de tener a una mujer como Lu en aquella situación.
Y sin aviso él se incorporó sentado en la cama, empujó a Lu, ella cayó de espalda en las piernas de él, él la jaló para dejarla frente a él con las piernas abiertas, abrió la boca y se lanzó a saborearla entre las piernas, él la lengüeteaba, la mordía, le introducía su lengua una y otra vez, la salivaba, le incrustaba los dientes en los pliegues de su genital ardiente, introducía sus dedos, y le abría con ambas manos los pliegues para observar el interior de su vagina, le lanzaba escupo y se la volvía a morder; Lu se estremecía con espasmos en todo su cuerpo tratando de aguantar las oleadas de placer, hasta que el clímax se apoderó de ella en ese momento sin que ella pudiera acabar, él la levantó para hacer que ella se sentara en su polla y la penetró, la tomó de la cadera con ambas manos para alzarla y dejar caer una y otra vez en su erección abultada, y embestirla una y otra vez; Lu se sentía sobre excitada con aquella polla gorda, vieja, erecta que ocupaba todo su espacio interior, hasta que el clímax se esfumó una vez más en ella, en ese momento él la dejó caer hacia el rincón de la cama se subió sobre ella y volvió a entrar en su cuerpo muy duramente, Lu sentía todo el peso de aquel hombre pero el peso no importaba al lado de las grandes envestidas que él le propinaba las que la hacían sentir que le quebrarían la pelvis, pero el resultado fue todo lo contrario, un nuevo clímax la invadió y ella no podía dejar de jadear con todas sus fuerzas para que el pene no dejara de colisionarla, ella estaba en su clímax cuando el se sentó le retiro el miembro le alzo las piernas y se lo introdujo por su estrecho y adolorido ano, el que obligado por tan grande intruso tuvo que ceder en tamaño para satisfacer la urgencia del individuo.
Desde afuera de la casucha oíamos a Lu gritar:
__Más! Más! Más rápido! Fuerte! No te detengas! Quiero más! Más!!__
Los tipos al escuchar, rieron y comentaban:
__ ¿Qué les hará que siempre las hace desesperarse y rogar por más o que se lo haga más rápido?__
Mientras ellos hablaban Nat y Yess estaban exhaustas moviéndose sobre las pollas de los policías que lo único que hacían era darles fuertes palmadas para que ellas los embistiéran con más agilidad en sus pollas.
Segundos después Lu salió, desnuda, agotada, sudada.
Pero eso no le importó a uno de los tipos, el rucio blancuchesco la tomó de espaldas a él por la cintura y caminó con ella hasta la parte delantera de la camioneta, la lanzó adentro de la camioneta a lo largo del asiento, la obligó a quedar boca arriba asiéndola de las piernas, le abrió las piernas y le introdujo su polla semi erecta y la comenzó a embestir ágilmente mientras ella solo cerró los ojos, le abrió bien las piernas y lo dejó que hiciera todo el trabajo solo porque ella ya no podía seguir ningún ritmo, estaba agotada.
Nat ya había sido llevada al interior.
Ella estaba nerviosa al ver al hombre desnudo sentado en la orilla de la cama.
Ella no podía dejar de ver sus rollos colgantes ni sus tatoo, como tampoco podía dejar de mirar aquel miembro levantado.
Él la llamó golpeándose con ambas manos sus piernas gordas,
__Ven preciosa, ven con papi__
Para que ella se acercara y se sentara sobre ellas, Nat se acercó, él la tomó de la cintura, la giró de espaldas a él la sentó en sus piernas para luego obligarla a que se agachara hacia delante con las manos apoyadas en el suelo, mientras él la elevaba desde la cadera, para dejarla colgando con la cabeza abajo y las piernas abiertas en alto, permitiendo que toda su zona genital quedará frente al rostro de él, para dejarla sin poder cerrar las piernas ya que él quería hundir su rostro en aquella intimidad tibia y húmeda, así la mantuvo apoyada sobre su robusto pecho con la cabeza colgando hacía abajo y las piernas elevadas para luego él meter su cabeza entre las piernas de ella, con la idea de olerla y así disfrutar del aroma femenino que él aspiraba con profundos respiros, hasta que comenzó a hundir sus dientes en la tibia y húmeda intimidad de Nat, él la degustaba como si comiera una fruta a punto, aprovechando que ella no podía evitar el contacto de aquella boca que le hacía lo que él quería
A su vez él la sujetaba con un brazo presionando sus nalgas contra su pecho para reprimir los posibles movimientos bruscos de cadera que ella en ocasiones propinaba al sentir las oleadas de placer, él la reprimía para no dejarla moverse bruscamente y la comenzó a guiar para que ella se moviera al ritmo que el le guiaba, mientras la lengua de él entraba lo más profundo que alguien se la haya metido alguna vez, Nat gemía y quería moverse ágilmente, pero él la detenía sosteniéndola con fuerza de la cadera, de repente él con su otra mano le introdujo el dedo por entre sus nalgas hasta lo más profundo de su ano y en un segundo le había metido el puño con los dedos abiertos y la comenzó a embestir, Nat pegó el grito, por la oleada de placer que comenzó a invadirla, él no la dejaba moverse lo suficiente, y la dejó caer sobre sus piernas sin dejar de tenerle metida toda la lengua en la vagina, Nat se convulsionaba de placer y gemía pidiéndole y diciéndole:
__Aaaaaaaaaah!! más! Por favor! no pares! Sigue! Sigue! Más adentroooo!... Muérdeme! Fuerte fuerte! Más fuerte! Muerde!! La mano más adentro!!__
El clímax apenas estaba desapareciendo de su cuerpo, cuando él la soltó suavemente para dejarla apoyada en el suelo de rodillas para que ella hiciera su parte, le degustara su miembro, ella estaba tan agradecida de tan delicioso placer que le acababa de entregar él, que con gusto lo masturbó, aunque lo único que le hubiera gustado era no estar esposada por la espalda para hacérselo mejor, pero las esposas no fueron impedimento para que le hiciera la mejor mamada de su vida!
Él llegó al clímax, en ese momento le soltó toda la leche en la boca, la que Nat no desperdició ni una gota!
Enseguida él se levantó y tomo un cubre ojos de un clavo y se lo puso, la acostó en la cama con las piernas caídas al suelo, luego fue por algo, pero Nat no supo ¿qué?... él volvió se encuclilló frente a ella y le dijo:
__Bebé abre las piernas lo más que puedas y apóyalas en el borde de la cama__
Ella preguntó:
__Así__
__Exacto así__ __Eres una niña muy buena, te mereces un premio por eso__
Comenzó a morderle el clítoris y a succionárselo mientras dos dedos entraban y salían por su ano, debes en cuando peñiscaba sus pezones, de improviso la volteo dejándola perpleja por no ver lo que él le haría o quería, aunque eso la excitaba aún más, le abría con ambas manos sus nalgas e introducirle su lengua y los dedos en la vagina, de repente él puso los dedos como si fuera a lanzar una canica y la comenzó a golpear en el clítoris con un dedo lanzado con fuerza, Nat gemía y se revolcaba en la cama, le introdujo el puño en la vagina y cuando vio que ella estaba lista tomo de un plato un pene hecho de hielo y se lo introdujo por delante y con su miembro la penetró por detrás, mientras ella se sacudía y se revolcaba de placer con el contraste del hielo y la sangre caliente que la invadía en su intimidad.
__Aaaaaa!! No aguanto! Nooo!!
Ella hundía su cabeza en la cama y gritaba hundida en ella
__Fuerte más fuerte! Fuerte! Hazlo fuerte! AAAAAAA!!! Más duro!__
El agua derretida caía al piso, el placer estaba a punto de esfumarse, cuando la volteó y la penetró nuevamente con su miembro embistiéndola con todas sus fuerzas, hasta que el clímax volvió aflorar, ahora ambos empujaban y sudaban, la alzó y la llevó al suelo en donde se quedó sobre ella penetrándola sin detenerse hasta que ambos se corrieron nuevamente juntos. Él le quitó la venda de los ojos y le dijo:
__Bien bebé ya eres toda mía__
La beso ahogándola y sin dejar de mover su miembro dentro de ella, hasta que él sintió que ya estaba nuevamente con su miembro erecto y listo, para seguir con la siguiente clienta, en ese momento la soltó y le dijo.
__Eso es todo bebé__
Nat no quería que la dejara así con un clímax inconcluso
Pero el la ayudó a levantarse del piso le dio un par de nalgadas y la llevó afuera.
Nat aún no daba dos pasos cuando el moreno la lanzó al piso y la penetró, ella aún estaba con la sensación de insatisfacción por el hecho de que el jefe la dejara sin concluir su clímax, así que aprovechó el acoso y no tuvo problema en responder a los movimientos desesperados de aquel moreno que la estaba prácticamente perforando de tan profundas estocadas que le propinaba.
Yess estaba aterrada, no sabía que pensar al ver salir a Nat extenuada, mientras el gordo grasoso levantó su mano indicando que ella se acercara. En ese momento uno de los policías la empujó para que ella caminara hacía aquel hombre de asqueroso.
Aun ella no llegaba al umbral de la puerta cuando fue tomada por el gordo de la cintura, levantada y llevada en hombros al interior de la casucha. Camino al sillón le propinó tres nalgadas mientras trababa ella de zafarse desesperada de los brazos grasosos de aquel tipo. Él la lanzó al sillón diciéndole, preciosa no hagas las cosas difíciles, ya verás que soy un dulce sabroso al que no querrás dejar de degustar cuando nos despidamos.
Ella no pensaba lo mismo, se levanto y trató de huir pero el esfuerzo fue inútil, el la tomo del pelo y la jaló hasta la silla en donde la sentó de un golpe.
__Te quedas ahí! Eres una tonta! Tratando de huir de alguien que solo quiere hacerte gozar de placer__
Él permanecía a espaldas de ella acariciándole su abundante cabello pasando sus dedos tratando de acomodar a lo largo cada fibra, mientras ella movía su cabeza esquivándolo. Cuando él tomó el cabello delicadamente y lo acomodó hacía un lado de un de sus hombros, se agachó suavemente y comenzó a besarla en el cuello, lamer su lóbulo, tras la oreja, mientras una de sus manos jugueteaba con un pezón tenso de miedo; y su otra mano se deslizó bruscamente abriéndose camino para instalarse entre las piernas de ella, las que no dejaba de apretar y subir en el borde de la silla apretándolas contra su cuerpo para cubrir su intimidad de aquella mano intrusa.
__vamos preciosa no te hagas la difícil con daddy, ya verás como lo vas a disfrutar__
Al ver que ella no cedía él decidió buscar un spray eXcite Fly, lo tomó de una repisa lo abrió y le lanzó varios apretones de spray en distintas partes del cuerpo, en ese momento ella se levantó de la silla para evitar que el le lanzara spray en el rostro, porque él la amenazaba haciendo como si le fuera a lanzar un roció en el, pero eso no era lo que el quería, si no desconcentrarla, apenas ella se levantó él le instaló un prolongado roció de spray helado entre las piernas, ella reconoció en ese instante la sensación y al observar el envase supo que era un estimulante sexual femenino el que acaba de aplicarle entre las piernas, en ese momento él la miró
__ ¿Y bien? ¿Ya sabes lo que te he rociado?__
Desde ese momento se quedó más tranquila al pensar que cualquier delincuente violador no le rocía a su víctima un estimulante vaginal, el que comenzaba a surtir efecto atrayendo la sangre entre sus piernas para que con cualquier roce se produjeran las más deliciosas sensaciones.
Él se acercó la jaló del cabello suavemente hacía atrás metió dos dedos en la húmeda vagina mientras ella era besada ahogándola mientras se movía jadeante desesperada empujando contra esos dos dedos curiosos, él retiró su mano de su cabello para apretarla de sus nalgas contra su verga erecta, ella hundía su cabeza en el hombro de él, al mismo instante que él la alzó para dejarla que lo rodeara con sus muslos y así propinarle brutales penetradas, los gritos de satisfacción se oían hasta afuera.
Se sentó en la silla sin retirar su pene, ella aprovechó de auto envestirse profundas penetradas suplicándole a él que la ayudara que no se detuviera.
Sin que ella acabara su corrida él la empujó hacia atrás dejándola sostenida de las piernas abiertas y comenzó a lamerla, morderla, y chuparle la intimidad que se ofrecía ante él mientras la sostenía con las piernas abiertas jadeando de excitación.
Apenas la excitación acabó en ella él la penetró suavemente y comenzó a meter y a sacar su verga muy suavemente mientras le peñiscaba el clítoris y los pezones. Acariciaba su vientre, debes en cuando empujaba su verga empujando fuerte el recto sin llegar a penetrar más que el glande, para volver a la húmeda y ardiente vagina palpitando desesperadamente por ser embestida nuevamente, él no la penetraba agresivamente esto la desesperaba y la excitaba aun más, mientras ella gritaba desesperada:
___Aahhhh ahhhh ahhhh mássss por favor mássss! Metelo meeetelo!! Fueeerteee!!___
En el mismo instante la dejó caer al suelo, la jalo de la cintura para dejarla en posición perrito apuntó su pene y lo incrustó en aquella entrada aun semi cerrada, el grito fue enorme, no de dolor de excitación al sentir aquella verga entrar golpeando con fuerza hacía el interior mientas le propinaba de nalgadas y la jalaba contra él de las caderas moviéndose hacia entro, fuera, arriba, abajo. L a excitación volvió a perderse por lo que la penetró por la vagina y comenzó a embestir nuevamente, duro y suave duro y suave por largos minutos no se detuvo, hasta que ella estaba agotada, la jaló de cabello y la obligó apoyarse en el dorso de él a espaldas del, y prosiguió embistiendo, ella estaba rendida apoyada el él mientras él seguía con el mismo ritmo, le besaba el cuello le mordía el lóbulo de la oreja apretaba sus pechos y el vientre se lo apretaba contra él bajaba con su mano hasta la humedad metiéndole los dedos y el puño a medida que pasó el tiempo, ella solo jadeaba de placer que aumentaba segundo a segundo, repentinamente le retiró todo haciéndola agacharse para que le tragara toda la verga
la que no tenía ningún indicio en querer correrse más bien todo lo contrario estaba flácida, pero aun así enorme… ella se la lamía, mordía, chupaba y atoraba en su garganta… la misma no tenía indicios de querer eructarse.
Después de 5 minutos aquel pene no sufrió cambio alguno, por lo que él le pidió a ella que se recostara en la cama, él se acomodó sobre ella y r fuerte. A él eso lo excitaba meterlo con brutalidad mientras ella no se excitaba pero cuando ella estaba en el clímax la hacía sufrir manteniéndose inerte mientras ella le suplicaba que la violentara sexualmente aprovechando aquel clímax que la volvía loca!
Ella se fue dos veces, él se sentó y comenzó nuevamente a meterlo y a sacarlo mientras sentado observaba como se lo introducía y se lo alternaba entre ambas entradas.
Al sentir nuevamente la excitación de ella se lo retiró y le dejó el dedo introducido por la entrada de atrás ella jadeaba eso a él lo excitó por lo que la sentó el se puso de rodillas y le eyaculó haciendo que tragara hasta la última gota de semen muy líquido,
Ella seguía excitada pero luego de hacer que ella tragara la besó le escupió en la boca y le dijo ya está baby, ahora puedes ir con tus amiguitas que te esperan haciendo que se levantara, le lanzó la ropa y la hizo salir de aquella casucha.
Tres de la madrugada y recién nos quitaron las esposas para que nos vistieramos frente a ellos, nos lanzaron la ropa, luego nos guiaron a la patrulla y antes de dejarnos subir a ella nos volvieron a esposar
Al llegar a la comisaría nos dijeron:
__Les labantaremos una multa por infracción al orden público, para que se puedan ir a su casa deberán pagar la multa antes, y debe ser en efectivo__
En ese momento no teniamos efectivo.
Lu recordó el celular de uno de los chicos y lo llamó para que viniera a pagar nuestra fianza.
Jared no puso ningún incoveniente en pagar la multa, pero tuvo curiosodad por saber el motivo de nuestro arresto, Lu le contó brevemente por el celular el motivo,
Jared al escuchar la razón casi se cae de potito de la impresión!
1 comentario:
Hello!
Bueno mira no tenemos incoveniente en decir que la foto es tuya, y claro que lo entendemos, pasa que nosotros tratamos de poner todo lo que pone 30stm y justamente ellos subieron tu foto:)(por cierot felicitaciones por eso), tan solo queremos saber cual es la foto para realizar la correción, suponemos que es la que dice "Echelon Chile" solo dinos si es esa para hacer bien la correción, so?
gracias y esperamos tu respuesta.
Atte: Administraceión del Echelon Uruguay
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